Una teología de la unidad en la Carta a los Efesios

Hablar de una teología de la unidad en círculos cristianos (utilizando el término “cristiano” en su sentido más general para referirse a todos los que creen en Cristo) es estar consciente que la conversación eventualmente se dirigirá hacia el tema del ecumenismo cristiano. Variadas son las definiciones del término “ecumenismo”, considerando los innumerables matices y subpuntos que este acarrea. Sin embargo, este ensayo no es el lugar para hablar de las diferentes definiciones y enfoques de la conversación.

La manera en la que se procederá para hablar del término ecumenismo y de la teología de la unidad de Efesios será bajo el paradigma expuesto por Julio de Santa Ana en su libro, Ecumenismo y Liberación.[1] De Santa Ana acertadamente enfatiza que “no es apropiado limitar el uso del término ecuménico sólo a la esfera religiosa de la existencia humana”.[2] Por otro lado, “el sentido de la búsqueda de la unidad del pueblo de Dios necesita tener en cuenta cuatro dimensiones fundamentales de la existencia humana”:[3] la dimensión política, geográfica, cultural y religiosa. Basado en estas cuatro dimensiones de la existencia humana, de Santa Ana logra identificar seis divisiones indiscutibles dentro de la iglesia y el mundo: división político-ideológica, de dominación y subordinación, entre grupos sociales, divisiones raciales, divisiones culturales y divisiones entre el ser masculino y femenino.[4]

En las siguientes secciones de este ensayo se analizarán cada una de estas divisiones. Primeramente, se presentará la problemática bajo los ojos de de Santa Ana y se evaluará si esta división sigue presente en nuestro mundo actual, especialmente en la sociedad latinoamericana. En segunda instancia, se presentará el contexto histórico-sociocultural en el que la Carta a los Efesios fue escrita, prestando atención a divisiones paralelas o similares a las que se enfrenta la iglesia de hoy. Finalmente, se analizará la teología de la unidad de la carta analizando sus enseñanzas  y cómo lidia con las divisiones del mundo de su época. La finalidad del ensayo es presentar una teología de la unidad en la Carta a los Efesios que sea más integral que la normalmente expuesta y limitada a “unidad de doctrina o creencia”.

Divisiones político-ideológicas

La primera división que de Santa Ana identifica corresponde a política e ideologías. Escribiendo en el año 1987, él señala que “bajo el punto de vista político-ideológico, desde hace más de 40 años, el mundo experimenta una división radical entre el Oeste y el Este, entre capitalismo y socialismo”.[5] Para cuando de Santa Ana escribió estas palabras, el mundo aún experimentaba la guerra fría entre los EE. UU. y la URSS (1947-1991). No obstante, varios enfrentamientos mundiales ponían a relieve esta división de manera más marcada. En América Latina, la Revolución Cubana (1953-1959) y la Revolución Sandinista (1978-1990) progresivamente introdujeron esta gran división de ideologías y políticas en varios países del continente americano. Muchas guerras, guerrillas y vidas perdidas causadas por esta división sin duda hicieron reflexionar a muchos si una unidad entre estos dos polos opuestos era posible. Las famosas palabras del poeta y filósofo, Octavio Paz, en el año de 1989, son un ejemplo de este anhelo de unidad: “Debemos repensar nuestra tradición, renovarla y buscar la reconciliación de las dos grandes tradiciones políticas de la modernidad, el liberalismo y el socialismo. Me atrevo a decir, parafraseando a Ortega y Gasset, que este es ‘el tema de nuestro tiempo’”.[6]  

Hoy en día, los movimientos de estas dos tradiciones, como las llama Paz, han experimentado variadas evoluciones. Sin embargo, las divisiones no han desaparecido y se encuentran presentes en prácticamente todos países del continente. La izquierda y la derecha, aunque en varias tonalidades diferentes, siguen siendo la principal división del continente.[7] En algunos lugares, la división es aceptada y controlada pacífica y democráticamente. Pero en muchas otras regiones, las diferencias siguen causando inquietud social. Dos ejemplos de desigual intensidad son los enfrentamientos observados en México y Bolivia. En México, el grupo FRENA (Frente Nacional Anti-AMLO), a través de marchas y plantones, se ha opuesto enfáticamente al actual presidente de la República Mexicana, Andrés Manuel López Obrador (AMLO). El movimiento busca la salida de AMLO del poder ejecutivo ya que lo consideran comunista y chavista.[8] Por su parte, AMLO se ha caracterizado por sus constantes críticas y ataques a las pasadas administraciones y su tradición neoliberal.[9] Bolivia, por otra parte, el año pasado, 2019, se vio envuelta en lo que algunos consideran un golpe de estado y otros una contrarreforma.[10] El movimiento iniciado por grupos de centro-derecha fue violento y concluyó con la renuncia del presidente socialista, Evo Morales, y la imposición de un gobierno interino de derecha. Un año después, el partido MAS (Movimiento al Socialismo) volvió al poder en acto democrático.[11] México y Bolivia son solo dos de los muchos ejemplos que se pueden citar de esta división. Ambos, con sus diferentes formas y motivos, muestran la gran división política e ideológica en el continente Latinoamericano y el mundo.

Interesantemente para la iglesia, ambos movimientos han declarado tener a Dios de su parte en sus protestas contra los gobiernos de izquierda. En el plantón de la Ciudad de México es común escuchar rezos y peticiones a Jesucristo por “gracia [para] reconquistar a México [y para] que el ángel que custodia nuestro suelo, aparte de nosotros la perfidia sionista, terror comunista y la siniestra judeo-masonería”.[12] En Bolivia, la oposición, después de la renuncia del presidente Morales, se mencionaba que “Dios había vuelto al palacio”.[13] Es claro que algún grupo del cuerpo de Cristo considera que Dios favorece a su movimiento político de derecha. Esta percepción de Dios a favor de una ideología o política no es nueva en lo absoluto. Es simple recordar que décadas atrás, grupos de teólogos católico-Romanos y protestantes se aventuraron en la vida social y política del continente al introducir la teología de la liberación. Esta teología enfatiza que la verdadera conversión cristiana se refleja en la praxis en favor de los pobres y en sus inicios utilizó ampliamente la ideología y proyecto político Marxista.[14] Para el cuerpo de Cristo, probablemente no existe ningún problema en afirmar el favor de Dios hacia una ideología o una política. El problema surge cuando se sataniza a la otra postura y la división entra no solo a la iglesia sino al mundo de manera insalubre.

Contexto histórico-sociocultural de la Carta a los Efesios

            El contexto ideológico y político en la cultura greco-romana en la cual la Carta a los Efesios fue escrita es intrigante de analizar, en especial por su conexión al movimiento cristiano. Varias términos que hoy en día se asocian comúnmente con el cristianismo tenían tintes político-ideológicos en esa época. En primer lugar, el término “evangelio” tenía asociación 1) a las buenas nuevas de una victoria militar por parte del imperio o 2) al nacimiento de un emperador o establecimiento de un nuevo soberano.[15] En segundo lugar, los títulos preferidos por los emperadores eran “señores de todo el mundo” y “salvadores de la raza común de los hombres”.[16] Como señores y salvadores demandaban honores divinos y es así como también llegan a ser considerados dioses después de su muerte o hijos de dios durante su vida.[17] En un ambiente donde la política y la religión estaban estrechamente relacionados, el movimiento cristiano representaba, hasta cierto punto, una protesta contra la propaganda imperialista.[18] Si Cristo es el Señor de todo el mundo, como los cristianos comenzaron a proclamar, entonces Cesar no lo es. Por otra parte, si un cristiano renunciaba a su fe y quería convencer a las autoridades romanas que no pertenecía más al grupo de Jesús simplemente ofrecía un sacrificio a la estatua del emperador y declaraba que “Cesar es el Señor”.[19] No podía existir tal cosa como dos señores. El cristiano estaba llamado a tomar una posición y elegir a qué Señor le entregaría su fidelidad absoluta. [20]

Teología de la Unidad de la Carta a los Efesios

El capítulo introductorio de la epístola a los Efesios es sin duda radical si se considera el contexto histórico-sociocultural de la época ya mencionado. El autor de la carta menciona que Dios resucitó a Cristo de los muertos y lo sentó a su lado derecho. Al sentarlo a su lado derecho, Dios le otorgó a Cristo poder sobre todo gobierno, autoridad, poder y dominio (Ef 1:20-21). La carta enfáticamente proclama que Cristo es el Señor del mundo y si Cristo es el Señor, el emperador en Roma no lo es. Esta declaración de lealtad hacia Jesús como Señor sobre cualquier autoridad terrenal o celestial (1:21b) ya había sido mencionada en los primeros tres versículos de la carta y se repite en el 4:5 con la afirmación que solo hay un Señor, Jesús, el Cristo. 

Sin embargo, el elemento contra imperial de la afirmación de Cristo como Señor no es lo más destacable de estos versículos. Lo más destacable es el hecho de que la carta pone un estándar de unidad para el pueblo de Dios y para el mundo en general. Absolutamente todo lo perteneciente a este universo, incluyendo este mundo y la esfera espiritual, están bajo el dominio de Cristo. La primera unidad que todos experimentan, por lo tanto, es la unidad en sujeción al poder y autoridad de Jesús, el Cristo. Cualquier gobierno, ideología o movimiento político, ya sea de derecha o de izquierda, se encuentra bajo la autoridad de Jesús. Esta teología de la suprema autoridad de Cristo obliga a la iglesia a reflexionar si la desunión por motivos político-ideológicos realmente es fructífera. El diálogo y debate entre dos grupos que comprenden que al final de cuentas Cristo es la máxima autoridad de ambos debería llevar a una unión dentro de la desunión. La iglesia que entiende que Cristo está en control de todo y sobre todo es la iglesia capaz de guiar a un mundo perdido en divisiones políticas e ideológicas. Satanizar, atacar y maldecir a un sistema político o a una ideología no puede entrar dentro de la iglesia ya que la iglesia entiende que todos han afirmado la soberanía de Cristo por encima de cualquier otro gobierno.

Divisiones de Dominación-Subordinación y Divisiones Sociales

En esta segunda sección se discutirán dos divisiones mencionadas por de Santa Ana (la división de dominación y subordinación y la división social) ya que están estrechamente relacionadas. Con respecto a estas divisiones de Santa Ana observa que:

«Hoy podemos atestiguar la existencia de un nuevo tipo de división del mundo: por un lado, el Norte opulento, industrialmente desarrollado, con alta capacidad de consumo, y, por otro lado, el Sur, que se debate contra las causas que generan la pobreza, el subdesarrollo y la insatisfacción de las necesidades vitales de quienes componen sus sociedades».[21]

De Santa Ana menciona que estas diferencias en desarrollo entre países pobres y ricos han llevado a la dominación del Norte sobre el Sur. En el Sur se trabaja cada vez más para mantener las demandas de consumo del Norte, pero recibe cada vez menos como retribución.[22] De Santa Ana considera que el subdesarrollo que vemos en los países pobres es resultado de la explotación social de los trabajadores y de injusticias sociales por parte de los países ricos.[23]

Estas afirmaciones de de Santa Ana se ven confirmadas por Brian Hocking, quien afirma que las estructuras que guían las relaciones internacionales están conducidas y establecidas por el Norte para su propia ventaja.[24] Actualmente es difícil negar estos hechos. Los resultados no mienten. El informe Oxfam del 2019 reportó que los 2,153 billonarios del mundo son más ricos que 4.6 billones de personas. Más llamativo es el hecho de que el 1% más ricos del mundo tiene más del doble de riqueza que 6.9 billones de personas.[25] El reporte concluye que estos extremos de riqueza y pobreza se deben a un sistema económico fallido donde los más ricos sistemáticamente explotan y violan los derechos de los más pobres (que generalmente son mujeres y niñas).[26] La situación, por lo tanto, no ha cambiado mucho desde que de Santa Ana escribió y, mientras no se hagan cambios radicales, la situación de los pobres en el mundo seguirá empeorando.

Contexto Histórico-Sociocultural

Las divisiones de dominio-subordinación y la división social también estaban presentes en la sociedad greco-romana en la que la Carta a los Efesios se escribió y se pueden observar más tajantemente en la institución de la esclavitud. La esclavitud romana se originó como un substituto a la muerte; ya sea a la muerte en guerra, por castigo capital, por abandono infantil o por hambruna. [27] La esclavitud no significaba perdón de muerte, sino una conmutación de la muerte física de la persona. Sin embargo, aunque la persona, al volverse esclavo, no moría físicamente si moría socialmente. El poder propio sobre su vida pasaba a manos del que se convertiría en el amo, el cual ejercería este poder sobre la vida del esclavo de manera completa y sin restricciones.[28] Esta muerte social también implicaba una separación de todos los lazos natales (familia, pueblo, nacionalidad) y la pérdida completa de honor y reputación en la sociedad.[29] En otras palabras, la dignidad de la persona era completamente erradicada junto con su identidad personal. A partir de ser esclavizado, todos los aspectos de la vida del esclavo eran definidos y determinados por el amo. Como persona muerta socialmente y bajo la autoridad de otro ser humano, el esclavo era considerado parte del resto de la propiedad del amo; una “herramienta animada” en palabras de Aristóteles.[30]

Durante la época del imperio romano, algunas leyes fueron establecidas para regular el trato de los dueños hacia sus esclavos. Estas pocas leyes establecieron prohibiciones para que: 1) los amos no vendieran o forzaran a sus esclavos para que pelearan con bestias salvajes en las arenas, 2) no se castrara a los esclavos para usos comerciales, 3) no se prostituyera a las esclavas mujeres, 4) no se usaran las prisiones de esclavos, y 5) que no se matara a los esclavos sin causa justa.[31] Aunque la proclamación de estas leyes reflejaba destellos de una búsqueda por un trato digno a los esclavos, el hecho de que estas leyes tuvieran que ser establecidas apunta a que las prácticas prohibidas ocurrían constantemente. Séneca también da pistas de cómo era el trato común que recibía en esclavo cuando alude al hecho de que, cuando un amo se enojaba, este era capaz de flagelar, encarcelar, [32] azotar o romper las piernas del esclavo.[33] Séneca incluso cuenta la historia de un esclavo que fue sentenciado a morir como alimento a las lampreas solo por romper una copa de cristal.[34]

Aunque es cierto que el trato a los esclavos dependía completamente del carácter y acciones del amo y que había amos buenos que trataban bien a sus esclavos, la realidad es que, en general, el ambiente en el que los esclavos vivían era altamente degradante y causa de pánico permanente. No se puede ignorar que la esclavitud se caracterizaba por el mercado deshumanizado de esclavos, torturas comunes por razones arbitrarias, trabajos forzosos, incertidumbre concerniente a la muerte y la constante explotación sexual tato de hombres como de mujeres.[35] En conclusión, el número de amenazas que un esclavo podía recibir de parte de su amo era infinito. Desde una llamada de atención verbal hasta los maltratos y torturas más despiadados antes de la muerte.

Teología de la Unidad en Efesios

La Carta a los Efesios menciona a la esclavitud en el 6:5-9. Aunque el autor no condena el sistema de esclavitud directamente, sus enseñanzas tampoco son afirmaciones del sistema. Es interesante notar que este pasaje: 1) rechaza la percepción social con respecto a la muerte social causado por la esclavización. Los esclavos cristianos al recibir vida con Cristo (Ef 2:5) son parte de la comunidad cristiana local como de la comunidad cristiana universal. Ellos tienen un lugar importante, al igual que el resto, en la sociedad cristiana. Ellos también son dignos de recibir las misma carta que sus amos y de que se les dirija la palabra directamente. 2) El autor también reta la percepción del poder absoluto de los amos sobre los esclavos. Cristo es el Señor absoluto sobre los esclavos, no los amos. Sin embargo, Cristo no solo es Señor sobre los esclavos, también lo es sobre los amos (6:9). 3) El autor finalmente otorga a los esclavos la posibilidad de recibir honor. Este honor será primeramente reconocido por la comunidad cristiana que testifica de su apropiada obediencia y eventualmente será otorgado por parte de Dios (6:7-8).

No se puede decir que existan paralelos directos entre la situación de los esclavos del siglo I y los pobres del Sur Global de hoy. Sin embargo, sí existen similitudes donde hay un grupo pobre e invisible para la sociedad que es dependiente de un grupo con extremo poder. En el siglo I, pocos cuestionaban el maltrato y amenazas de un amo sobre su socialmente-muerto esclavo. Al final de cuentas, el amo sabe lo que hace y por algo tiene el poder sobre la otra persona. En el siglo XXI quizá pocos cuestionan las acciones e injusticias de los países más desarrollados sobre los países menos desarrollados; sobre los más ricos sobre los más pobres. No obstante, en nuestro mundo actual, las palabras originales de la carta dirigidas a los amos, “dejen las amenazas” (6:9), fácilmente se pueden traducir y dirigir a los ricos como “dejen las injusticias”. El Señor universal no hace acepción de personas y juzgará el trato de los ricos y poderosos sobre los pobres e indefensos. No existe tal cosa como un pobre invisible o socialmente muerto para Dios. 

En un mundo altamente dividido por clases sociales y por dinámicas de dominio y subordinación, el cuerpo de Cristo, está llamado a promover la unidad. La iglesia universal haría bien en unirse a la demanda de “dejar las amenazas”, las injusticias, la opresión y la marginalización de los más pobres del mundo. La unidad de la iglesia se puede ver reflejada en un actuar profético en conjunto en contra de estas grandes divisiones del planeta. Este actuar puede empezar proclamando la teología de la unidad de esta carta: los muertos sociales están vivos en Cristo, tienen acceso a honor y dignidad a través de la esperanza de gloria en el Señor universal y el trato que los más poderosos tengan para con ellos será juzgado por el Señor de toda la creación, sin acepción alguna en favor del más rico o del más dominador.

Divisiones raciales y culturales

Esta sección también tratará dos de las divisiones analizadas por de Santa Ana (divisiones raciales y divisiones culturales) en conjunto debido a su estrecha relación.

Con respecto a las divisiones raciales, de Santa Ana simplemente admite que “es evidente que siempre existieron divisiones raciales en la historia de la humanidad”.[36] Lo mismo observa con el problema de la división de culturas:

«Un desafío permanente planteado a lo largo de la historia a quienes han predicado el evangelio a los diferentes pueblos y naciones de la humanidad es el de establecer un diálogo fructífero, creador, entre la fe cristiana y las culturas de esas comunidades a las cuales el mensaje del amor salvador y liberador de Dios les era presentado».[37]

De nuevo, las cosas no han cambiado mucho desde el tiempo en que Santa Ana escribió. El año pasado, 2020, la controversial muerte de George Floyd a manos de un policía blanco reanimó la gran división racial no solo de los EE. UU.,[38] sino de varios países alrededor del globo.[39]

En América Latina, la situación racial no es diferente y se puede añadir el elemento cultural. En los estudios de racismo y razas en América Latina, la gran mezcla de grupos étnicos, culturas y sociedades ha llevado a algunos a optar por los sentidos sociológicos del término “raza” y dejar atrás su sentido biológico.[40] Esto causa no solo que las divisiones raciales y culturales se entretejan, sino que también limita las generalizaciones del racismo y la división cultural del continente. Cada país de América Latina cuenta con sus distintivas causas, orígenes, evoluciones y formas de divisiones raciales y culturales (sin embargo, es notable destacar que las comunidades indígenas y negras comúnmente son las más segregadas del continente).[41] Estas divisiones han estado presentes desde el tiempo de la Colonia y permanecen en el imaginario latinoamericano aún después de que leyes contra la discriminación han sido promulgadas.[42]

Contexto histórico-sociocultural

Las divisiones raciales y culturales no eran extrañas para las comunidades que recibieron la epístola. El pasaje que toca estas divisiones es Ef 2:11-22. Este pasaje resalta tres elementos de separación que el autor de la carta parece querer erradicar: la división por el tema de la circuncisión, la pared de separación y la resultante hostilidad entre grupos con respecto a los primeros dos temas.

Circuncisión vs. incircuncisión

El pasaje comienza identificando a los gentiles como aquellos que han sido llamados “incircuncisión” por los que son conocidos como la “circuncisión”. Se hace, por lo tanto, una identificación de dos grupos generales. El primero (incircuncisión) es el grupo de los gentiles en general y el segundo (circuncisión) es el grupo de los judíos.

Aunque los judíos no eran la única comunidad que practicaba la circuncisión;[43] Esta práctica era comúnmente reconocida por ser “judía”.[44] Para los judíos la circuncisión era de suma importancia ya que esta era el símbolo principal del pacto de Dios con el pueblo de Israel desde el ancestro Abraham (Gn 17:2-14). Desde Abraham, todos los hombres judíos eran circuncidados en el octavo día después de su nacimiento (Lv 12:3). Pronto, la circuncisión se convirtió en el emblema que diferenciaba a los judíos del resto del mundo como pueblo escogido por Dios y, por lo tanto, se volvió en una marca de diferencia étnica.[45] Esta marcada distinción era algo que no solo los judíos entendían sino también los gentiles.[46] La circuncisión, por ende, era una marca de honor para el judío y era considerada altamente maravillosa.[47] Por el otro lado, el ser un incircunciso era, en consideración judía, una marca de desprecio.[48]

Que la circuncisión fuera considerada honorable era algo distintivamente judío en el mundo greco-romano. Los gentiles griegos y romanos consideraban esta práctica digna de ser aborrecida y menudo se burlaban de los judíos por practicarla.[49] En varias ocasiones, la circuncisión era incluso considerada a la par con la castración y como un rito bárbaro no practicado por hombres civilizados.[50]

El fuerte rechazo de la circuncisión en la cultura Helénica incluso llevó a muchos judíos que buscaban la aprobación griega a revertir su circuncisión (1 Mac 1:14-16). Durante el reinado de Antíoco IV se construyó en Jerusalén un gimnasio al estilo griego en el cual los jóvenes se ejercitaban desnudos. Los ejercicios al desnudo causaron que se notara la diferencia entre los cuerpos de los judíos y de los griegos.[51] Los jóvenes judíos, para poder parecerse más a sus pares griegos y adaptarse a los estándares de masculinidad griega, optaron por revertir su circuncisión.[52] La diferencia de ideologías y percepciones de la circuncisión entre judíos y griegos terminó con la prohibición, por parte de Antíoco IV, de la circuncisión (1 Mac 1:48).

La circuncisión era, por lo tanto, un símbolo que marcaba la diferencia étnica entre judíos y no-judíos. Esta práctica no era neutral, los judíos la consideraban en alta estima por su significado teológico y los no-judíos (principalmente griegos y romanos) la despreciaban como una práctica de mutilación corporal aberrante. Los dos grupos se despreciaban por practicarla o no practicarla. Cuando en Ef 2:11 se menciona la “incircuncisión”, la audiencia original probablemente entendía el desprecio con el cual se utilizaba este término por parte de los judíos para referirse a los gentiles.

La pared intermedia de separación

La segunda marca de separación entre judíos y gentiles que el pasaje resalta es aquella creada por la pared intermedia de separación (Ef 2:14). Esta mención a una pared de separación probablemente traía a mente varias cosas para la audiencia original. En primer lugar, la pared de separación podría estar relacionada con la Torá.[53] Los judíos eventualmente hablaron de poner una valla alrededor de la Tora para asegurar el cumplimiento de sus mandamientos.[54] Sin embargo, antes de esto, en el segundo siglo AEC, la Carta de Aristeas, ya hablaba de la Torá misma como una muralla que separaba a los judíos de otras naciones con el propósito de mantenerlos puros. La carta, en §139, dice:

«Por lo tanto, el dador de la ley, que era sabio, contempló cada asunto, siendo preparado por Dios para el conocimiento de todas las cosas, y nos cercó con empalizadas irrompibles y con muros de hierro para que no podamos mezclarnos en lo absoluto con cualquier otra nación, siendo puros en cuerpo y alma, habiendo sido liberados de opiniones vanas, venerando al único y poderoso Dios sobre toda la creación entera».[55]

Y continúa en la § 142 diciendo, “Por lo tanto, para que no nos pervirtamos, siendo contaminados por nada o asociados con personas sin valor, él nos cercó en cada lado con purificaciones y a través de comida y bebida y tacto y vista que dependen de las leyes”.[56]

La Torá, por lo tanto, era la muralla principal que separaba a los judíos de los gentiles. Las leyes y mandamientos que la Torá incluía separaban a los judíos como pueblo especial de Dios. Parte de estos mandamientos incluía la circuncisión que ya se ha discutido anteriormente en este ensayo.

Por otro lado, la pared de separación también podía traer a la memoria el muro que prohibía la entrada de los gentiles a las partes más sagradas del templo de Jerusalén. Josefo menciona que dentro del templo había una valla de piedra, conocida como soreg, de aproximadamente un 1.40 metros de alto que contenía trece inscripciones de piedra en griego y latín con la prohibición de entrada de extranjeros al santuario.[57] Dos de estas inscripciones en griego han sido encontradas;[58] y una de ellas dice: “Ningún extranjero debe entrar dentro del patio y la balaustrada alrededor del santuario. Cualquiera que sea atrapado tendrá que culparse a sí mismo por su muerte subsecuente”.[59]

Esta pena de muerte probablemente era ejecutada por el sacerdocio encargado del templo a través de una lincha legal en la cual no se le permitía al acusado ir a juicio, sino que era simplemente sacado del templo y asesinado (su cráneo quizá era despedazado con garrotes).[60] Esta era la sentencia que el apóstol Pablo probablemente esperaba después de ser acusado de meter a Trófimo, el efesio, al santuario del templo (Hch 21: 27-36). En esa ocasión el apóstol Pablo no fue asesinado por razones ajenas a él y a las personas que lo querían ejecutar. Sin embargo, él sí fue puesto en prisión. Desde esta prisión (Ef 3:1) es donde se considera que Pablo escribió la carta a los efesios que contiene el pasaje analizado en este ensayo. Si este es el caso, hay razón por la cual pensar que los lectores originales de Pablo, aunque efesios y ajenos a la ciudad de Jerusalén y su templo, estaban percatados del tipo de situaciones que se vivían entre judíos y gentiles dentro de los recintos del templo de Jerusalén.[61]

Una tercera opción de lo que la frase “pared de separación” pudo traer en mente de los lectores originales es simplemente el entendimiento de exclusión que el concepto de “muro” o “pared” tenía en el mundo greco-romano; concepto que incluso podía ser usado para describir las condiciones inestables entre dos comunidades en necesidad de establecer paz.[62]

Cualquiera de estos tres elementos que haya sido lo que estaba detrás de la frase “pared de separación” resalta la situación de separación y exclusión que los gentiles vivían en el mundo judío. Ya sea que se tome uno o una combinación de estos tres elementos, el pasaje resalta que los judíos y los gentiles vivían en exclusión.

Enemistad

El pasaje menciona en cuatro ocasiones el establecimiento de la paz entre los dos grupos. Estas cuatro menciones vienen acompañadas de términos como “fin a la enemistad”, “reconciliación” y “muerte a la enemistad”. Este establecimiento de paz era altamente necesario entre los dos grupos ya que el exclusivismo judío que rechazaba al resto de las naciones de manera tan radical comenzó a ser despreciable para las demás naciones y causa de enemistad y odio.[63]

Este antagonismo se manifestó principalmente dentro de las ciudades griegas (polis) que notaban que a la comunidad judía se les otorgaba una gran cantidad de privilegios que incluían: poder vivir bajo sus propias leyes ancestrales, libertad religiosa y libertad de expresar su cultura. Estos privilegios a menudo los exentaban de cumplir con responsabilidades que otras comunidades dentro de la ciudad tenían. Estos privilegios junto con las actitudes derogatorias de los judíos al resto de las comunidades contribuyeron a un creciente antagonismo entre ellos.[64] La enemistad por parte de griegos y romanos hacia los judíos incluso llevó a Josefo a escribir sus dos libros Contra Apion. En estos libros Josefobuscó refutar a Apolonio Molón y a Apion, quienes acusaron a los judíos de ateísmo, misantropía, cobardía, imprudencia, primitividad, falta de innovación y de ser los humanos más inferiores.[65]

La percepción gentil de los judíos, por lo tanto, era principalmente que ellos eran demasiado exclusivistas, al punto de ser considerados misántropos (o en palabras de Tácito “aborrecedores de todos los que no son su gente, como a enemigos mortales”).

Teología de la unidad en Efesios

En este contexto de mutua exclusión, la afirmación de la carta de que a ambos grupos el Señor los ha reconciliado (2:16), los ha hecho un cuerpo (2:16), les ha dado igual acceso al Padre (2:18) y han sido hechos conciudadanos pertenecientes a la misma familia de Dios (2:19), resuenan mucho más fuerte. Las diferencias culturales, teológicas (la percepción e importancia de la circuncisión como un ejemplo), étnicas e históricas no son, para la carta, un motivo de separación dentro de las comunidades creyentes en Cristo. La historia de separación entre los diversos grupos involucrados debe llegar a un fin una vez que todos reconocen que sirven al mismo Señor Jesús, el Cristo. La reconciliación es un acto que Dios ha iniciado a través de la obra de este Señor pero que debe ser continuado en el trabajo de sus embajadores y representantes en la tierra. Las labores de la iglesia, por lo tanto, deben de apuntar a la realidad de que, a los que estaban segregados, Dios los ha traído cerca. Los representantes de Cristo deben funcionar como ejemplos de restauración y sanación de divisiones arraigadas en las sociedades por motivos raciales, culturales o sociales.

Divisiones entre el ser masculino y femenino

La última división considerada por de Santa Ana es aquella creada a través de una “atribución de papeles bien diferenciados [donde] se establece la distinción entre el hombre y la mujer: el primero dominador, la segunda subordinada y dependiente”.[66] No hay duda alguna que esta división ha estado presente en nuestra cultura latinoamericana general a través de lo que se denomina como “machismo”:

«El machismo, como construcción cultural, es un modo particular de concebir el rol masculino, modo que surge de la rigidez de la mayor parte de las sociedades del mundo contemporáneo, para establecer y agudizar las diferencias de género entre sus miembros. Es así cómo se generan expectativas de comportamiento en torno del varón que incluyen valores y actitudes, conformando de este modo una concepción ideológica asentada en la superioridad del macho en relación con la hembra, superioridad que se ha pretendido fundamentar desde distintas perspectivas ideológicas a lo largo de la historia del pensamiento».[67]

Este machismo se expresa de manera distinta en las diferentes culturas y regiones geográficas del mundo y de Latinoamérica. Sin embargo, a pesar de las diferentes expresiones, se puede identificar un común denominador en todas ellas: la violencia.[68] Esta violencia, en sus diferentes formas y expresiones, se ve reflejada en la sociedad general. Sin embargo, nadie dudaría en apuntar que los hogares son los ambientes donde el machismo se expresa de manera más aguda y constante. Tan solo en México, el año pasado, 2019, el 43.9% de las mujeres mayores de 15 años enfrentó agresiones de su pareja.[69] Con estadísticas así, no es de sorprender (aunque sí es alarmante) que, en el 2018, murieran 3,752 mujeres a causa de agresiones intencionales (esto es 10 mujeres por día).[70] La división agresiva entre el ser masculino y el ser femenino es alarmante en los contextos latinoamericanos. Y, al menos en un país como México, esta situación ha empeorado en las últimas 3 décadas.

Contexto Histórico-Sociocultural

El machismo era algo común en la sociedad grecorromana. La forma y la agresión eran diferentes a la mayoría de las que se encuentran en la América Latina actual debido a los elementos de honor y vergüenza prevalentes en la sociedad de aquella época. Sin embargo, la violencia existía (y más en su aspecto psicológico), en especial, en las dinámicas matrimoniales. Aunque las dinámicas de honor y vergüenza entre matrimonios variaban en las culturas involucradas en el mundo greco-romano, se pueden resumir (y generalizar) en las siguientes palabras: “[la esposa] no deberá traer desgracia (vergüenza) en lo que sea que traiga desgracia (avergüence) a un marido”.[71] En la relación entre marido y mujer, la mujer era la responsable de no ser causa de vergüenza al marido. Esto se debía principalmente a que: 1) el marido, por ser hombre, era considerado el líder natural sobre la esposa y superior a ella.[72] Aunque el marido y su mujer eran considerados iguales en naturaleza, los roles otorgados a cada uno de ellos eran diferentes. La autoridad y liderazgo correspondían naturalmente al hombre y la sujeción y obediencia correspondían a la mujer. 2) Una vez unidos en matrimonio, el marido tomaba la responsabilidad de instruir a la mujer en la administración del hogar (en especial porque las esposas normalmente eran muy jóvenes). El marido, como máxima autoridad del hogar, le enseñaba a su esposa a hacer cumplir las normas impuestas por él. Estas normas incluían todos los aspectos de la vida hogareña, de administración de bienes y la religión que el esposo practicaba; ya que se esperaba que la esposa adoptara la religión de su marido. Una vez aprendidas las normas, reglas y deseos del marido, a la esposa se le delegaba la autoridad sobre el hogar. Por lo tanto, las acciones y actitudes de la esposa conocidas por el público reflejaban en todo momento la autoridad e instrucción del marido. Si la esposa se comportaba debidamente (en sujeción completa al marido), el honor del marido era fortalecido.[73]

A parte de la sujeción y la colaboración en el hogar, las culturas en el mundo greco-romano también enfatizaban el silencio de la mujer como algo altamente deseable. La sociedad griega consideraba vergonzoso que la mujer interactuara en público con extraños. Esto incluía acompañar a su marido a eventos públicos. Aún más importante, se consideraba deshonroso para los maridos si otros hombres veían o hablaban con su esposas. Que la esposa hablara con otros hombres se consideraba altamente inmoral. Sin embargo, estas consideraciones eran más ideales que realidades. Las mujeres que no eran libres o sin suficientes medios económicos no estaban privadas del mundo exterior a sus hogares y sus interacciones con otros hombres eran más comunes. Las mujeres libres también salían de sus hogares en situaciones especiales, pero siempre se procuraba el honor del marido en público.

Por el otro lado, la sociedad romana otorgaba mayores libertades a las esposas en actos públicos. Ellas acompañaban a sus maridos a banquetes y eventos públicos como carreras o el circo. Sin embargo, que las mujeres expresaran mucho conocimiento de filosofía, historia o política en estos eventos públicos era considerado incómodo y riesgoso al honor del marido. La realidad era que, aunque a las mujeres romanas se les permitía participar de los eventos sociales públicos, estas eran discriminadas constantemente. La preferencia de la sociedad era que ellas fueran también sujetas y fieles a sus maridos, decentes y dedicadas al hogar para evitar sospechas de los demás.[74]

Teología de la unidad en Efesios

Cuando la carta introduce las normas de convivencia en los hogares cristianos y menciona que los creyentes deben de someterse unos a otros (5:21), se rompe un molde machista bastante rígido. La carta menciona lo ya conocido, las esposas deben someterse a sus maridos (5:22-24). Sin embargo, los maridos también deben mostrar esta sujeción hacia sus esposas a través del amor a ellas (5:25-30). Este amor debe ser expresado hacia ellas de la misma manera en que los esposos se aman a sí mismos (5:28). Esto significa que, si el honor era el más grande beneficio que una persona podía obtener y mantener, las mujeres, siendo tratadas con el mismo amor que los esposos tenían por sí mismos, podían tener acceso al mismo tipo de honor que los hombres. Los esposos eran los encargados de darles este honor. Los esposos, buscando el honor de sus mujeres dentro de las comunidades cristianas, fomentaban la participación femenina en actividades de las iglesias-hogares (participación que se puede observar en otras partes del NT). El autor de la epístola, por lo tanto, pone la medida muy alta para el honor, dignidad y amor que una mujer debe recibir: “Cualquiera que ama a su esposa se ama a sí mismo” (5:28). Un marido que no demuestra amor y cuidado por su esposa (5:29-30) es una persona que no se ama a sí misma. Y si esa persona no se ama a sí misma es porque no es capaz de encontrar dignidad y honor en su persona. Un marido que quiere recibir honor, por ende, primero debe buscar el honor de su mujer a través de una mutua sujeción en amor. 

Aquí se puede observar el segundo gran mandamiento de amar al prójimo como a uno mismo, pero con enfoque especial en el amor a las mujeres. Cualquiera que no cumpla con este mandamiento no puede cumplir la ley y si no puede cumplir la ley no puede amar a Dios de la manera adecuada. Un marido cristiano demuestra su fidelidad a Cristo, el Señor universal, a través de su amor por su esposa. Este es el principio que la iglesia busca establecer en la sociedad. En tantas sociedades machistas, el principio del mutuo sometimiento y la mutua búsqueda por honor es contra cultural y de acuerdo con la unidad que Dios espera ver en este mundo. 

Conclusión

El mundo está alarmantemente dividido. Una verdadera teología de la unidad, un verdadero llamado ecuménico, no puede ignorar esta división y sus diferentes expresiones. Hablar de una teología de la unidad o de un movimiento ecuménico centrado únicamente en doctrina es denigrar radicalmente el llamado a la reconciliación que Dios le ha dado a la iglesia. La situación actual de nuestro mundo y la Carta a los Efesios vuelven a sonar la campana de emergencia para que la iglesia cumpla con su llamado a una unidad holística; una unidad en todas las dimensiones fundamentales de la existencia humana, como diría de Santa Ana. Cada persona dentro de la iglesia ha sido llamada a cumplir con diferentes roles para alcanzar esta unidad integral (4:11-16) y cada una de ellas demuestra la misma fidelidad (fe, pistis) hacia la misión que el Señor universal ha proclamado (4:13). Será solo hasta que la iglesia entienda esta teología de la unidad holística y este llamado tan urgente de reconciliar las divisiones del mundo que podrá ser “un cuerpo y un espíritu, así como Dios también los llamó a UNA ESPERANZA” (4:4).


NOTAS

[1] Julio de Santa Ana, Ecumenismo y Liberación: Reflexiones Sobre la Relación entre la Unidad Cristiana y el Reino de Dios, Cristianismo y Sociedad 6 (Madrid: Ediciones Paulinas, 1987). 

[2] Ibíd., 20.

[3] Ibíd., 22.

[4] Ibíd., 25-68.

[5] Ibíd., 27.

[6] Octavio Paz, “Ruptura y Convergencia” en La Casa de la Presencia: Poesía e Historia. Obras Completas I (México: FCE, 1994), 529-530.

[7] Vea Luis Javier Orjuela E., “La Compleja y Ambigua Repolitización de América Latina”, Colombia Internacional 66 (2007): 16-35. Vea también Flavia Freidenberg, Fátima García Díez e Iván Llamazares Valduvieco, “Instituciones Políticas y Cohesión Ideológica. Un Análisis Multinivel de la Heterogeneidad Ideológica en los Partidos Latinoamericanos”, en Políticos y Política en América Latina, ed. Manuel Alcántara Sáez (Madrid: Siglo XXI, 2006), 255-280.

[8] FRENA, “Plan López 4T = Comunismo”, https://evolucionmexicana.wordpress.com/plan-lopez-4tcomunismo/

[9] Un ejemplo de estas críticas es el reciente documento Andrés Manuel López Obrador, “La Nueva Política Económica en los Tiempos del Coronavirus”, 15 de mayo de 2020, https://presidente.gob.mx/wp-content/uploads/2020/05/LA-NUEVA-POLI%CC%81TICA-ECONO%CC%81MICA-EN-LOS-TIEMPOS-DEL-CORONAVIRUS-15-MAYO-2020.pdf.

[10] Vea la discusión de Pedro Brieger en “En Bolivia Hubo un Golpe de Estado”, CNN Español, 15 de noviembre de 2019, https://cnnespanol.cnn.com/2019/11/15/en-bolivia-hubo-un-golpe-de-estado-opinion-brieger/ (18 de septiembre de 2020). Vea también Max Fisher, “La Crisis en Bolivia Ilustra la Difusa Línea entre golpe de Estado y Revuelta”, The New York Times, 15 de noviembre de 2019, https://www.nytimes.com/es/2019/11/15/espanol/america-latina/bolivia-golpe-de-estado.html.

[11] BBC News Mundo, “Elecciones en Bolivia: 4 Razones que Explican el Triunfo del Partido de Evo Morales Tras Su  Abrupta Renuncia en 2019”,  https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-54629109

[12] Graciela Olvera, “En Plantón de FRENAAA, Rezan Para Pedir a la Virgen de Guadalupe ‘Salvar Nuestra Patria’”, 4 de octubre de 2020, https://www.milenio.com/politica/frena-asistentes-rezan-rosarios-planton-zocalo-cdmx.

[13] Boris Miranda, “Renuncia de Evo Morales: 4 Símbolos con los que la Presidenta en Funciones de Bolivia Quiere Diferenciarse del Gobierno de Morales”, 14 de noviembre de 2019 en https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-50425098.

[14] Vea José Míguez Bonino, Christians and Marxists: The Mutual Challenge to Revolution (London: Hotter and Stoughton, 1976). Gustavo Gutiérrez, Teología de la Liberación (Salamanca: Sígueme, 1973). Enrique Dussel, “Teología de la Liberación y Marxismo”, Cuadernos Americanos 12 (1988): 138-159.

[15] Matthew W. Bates, Salvation by Allegiance Alone: Rethinking Faith, Works, and the Gospel of Jesus the King (Grand Rapids: Baker Academic, 2017),version Kindle.

[16] Bruce W. Winter, Divine Honours for the Caesars: The First Christians Responses (Grand Rapids: Eerdmans, 2015), version Scribd.

[17] Ibíd.

[18] Michael Gorman, Apostle of the Crucified Lord: A Theological Introduction to Paul and His Letters (Grand Rapids: Eerdmans, 2004),107-109.

[19] Bates, Salvation, versión Kindle.

[20] Teresa Morgan, Roman Faith and Christian Faith: Pistis and Fides in the Early Roman Empire and Early Churches (Oxford: Oxford University Press, 2015),60-65, 77-95.

[21] Julio de Santa Ana, Ecumenismo y Liberación, 32.

[22] Ibíd., 34-36.

[23] Ibíd., 40-41.

[24] Brian Hocking y Michael Smith, World Politics: An Introduction to International Relations, 2da. Ed. (London: Routledge, 1990), 167. Vea también Josefina del Prado, “La División Norte-Sur en las Relaciones Internacionales”, Agenda Internacional 11 (1998): 23-34.

[25] Max Lawson, Anam Parvez Butt, Rowan Harvey, Diana Sarosi, Clare Coffey, Kim Piaget, Julie Thekkudan, Time to Care: Unpaid and Underpaid Care Work and the Global Inequality Crisis (Oxford: Oxfam GB, 2020), 8-9. Disponible en https://oxfamilibrary.openrepository.com/bitstream/handle/10546/620928/bp-time-to-care-inequality-200120-en.pdf.

[26] Ibíd., 9-10.

[27] “Los esclavos (servi) son llamados así porque los comandantes generalmente venden a la gente que ellos capturan y por lo tanto los salvan (servare) en lugar de matarlos”. Digest, 1, 5: ‘On the Status of Persons’: 4: Florentinus from Institutes, book 9. Cita tomada y traducida de Thomas Wiedemann, Greek and Roman Slavery (Baltimore: The John Hopkins University Press, 1981), 15.

[28] Orlando Patterson, Slavery and Social Death: A Comparative Study (Cambridge: Harvard University Press, 1982),5.

[29] Ibid., 26.

[30] “Así que una pieza de propiedad es, de igual manera, una herramienta necesaria para vivir; ‘propiedad’ es una colección de dichas herramientas y un esclavo es una pieza animada de propiedad”. Aristotle, Politics, 1, 2. Cita tomada y traducida de Wiedemann, Slavery, 17.

[31] S. Scott Bartchy, “Slaves and Slavery in the Roman World” en The World of the New Testament: Cultural, Social, and Historical Contexts, ed. Joel B. Green y Lee Martin McDonald (Grand Rapids: Baker Academic, 2013),175.

[32] “¿Por qué tengo que castigar a mi esclavo con una flagelación o encarcelamiento si el me da una respuesta impertinente o una mirada irrespetuosa o murmura algo que no puedo oír muy bien?” Seneca, Dialogue 5: On Anger, 3, 24. Cita tomada y traducida de Wiedemann, Slavery, 179.

[33] “En varias situaciones existen diferentes razones por las que debemos controlarlos a nosotros mismos… ¿Por qué es que somo tan ansiosos y hacemos que sean azotados inmediatamente o que les rompan las piernas al instante?” Seneca, Dialogue 5: On Anger, 3, 32. Cita tomada y traducida de Wiedemann, Slavery, 180.

[34] “Uno de los esclavos del anfitrión había roto una copa de cristal; Vedius ordenó que el hombre fuera capturado y ejecutado de una manera particularmente bizarra, siendo lanzado a las lampreas…todo lo que él [el esclavo] iba a pedir era que se le permitiera morir de cualquier otra manera que no fuera como comida a los peces”. Seneca, Dialogue 5: On Anger, 3, 40. Cita tomada y traducida de Wiedemann, Slavery, 176.

[35] Richard A. Horsley, “The Slave Systems of Classical Antiquity and Their Reluctant Recognition by Moder Scholars”, Semeia 83/84 (1998): 38- 46.

[36] Julio de Santa Ana, Ecumenismo y Liberación, 45.

[37] Ibíd., 51.

[38] Toluse Olorunnipa y Grif Witte, “Born With Two Strikes: How Systemic Racism Shaped Floyd’s Life and Hobbled His Ambition”, The Washington Post, 8 de octubre de 2020, https://www.washingtonpost.com/graphics/2020/national/george-floyd-america/systemic-racism/

[39] Washington Post Staff, “How George Floyd’s Death Sparked Protests Around the World”, The Washington Post, 10 de junio de 2020, https://www.washingtonpost.com/graphics/world/2020/06/10/how-george-floyds-death-sparked-protests-around-world/.

[40] Roger Bastide, El Prójimo y el Extraño. El Encuentro de las Civilizaciones (Buenos Aires: Amorrortu, 1975), 34.

[41] Para un estudio de los diferentes elementos en el estudio del racismo en América Latina vea María Dolores París Pombo, “Estudios Sobre el Racismo en América Latina”, Política y Cultura 17 (2002): 289-310.

[42] Sofía Reding, “Diversidad y Racismo en América Latina”, Latinoamérica 44 (2007): 157-158, 165.

[43] Existe evidencia de varios grupos en el Mediterráneo que también circuncidaban a sus miembros. Vea Menahem Stern, Greek and Latin Authors on Jews and Judaism I: From Herodotus to Plutarch (Jerusalem: Monson, 1974), 3-4. 

[44] E. P. Sanders, Judaism: Practice and Belief 63 BCE-66CE.  Vea también Louis H. Feldman, Jew and Gentile in the Ancient World: Attitudes and Interactions from Alexander to Justinian (Princeton: Princeton University Press, 1993), 153-155.

[45] Tet-Lim N. Yee, Jews, Gentiles and Ethnic Reconciliation: Paul’s Jewish Identity and Ephesians, Society for New Testament Studies Monograph Series 130 (Cambridge: Cambridge University Press, 2005), 78.

[46] Un ejemplo es Tácito quien comenta, en Historias 5.5.2, que los judíos “instituyeron el circuncidarse, para ser conocidos por esta diversidad: los que se pasa a sus costumbres hacen los mismo”. Cita tomada de Cayo Cornelio Tácito, Historias, trad. Don Carlos Colma,Biblioteca Historia de Roma (Madrid: Imprenta Real, 1994), 462.

[47] En m. Ned 3: 11 se encuentra una de las expresiones de apreciación de la circuncisión más remarcables: “R. Ismael decía: La circuncisión es maravillosa, ya que con ella se concluyó trece veces la alianza.  R. Yosé dice: La circuncisión es maravillosa, ya que puede desplazar el precepto severísimo del sábado. R. Yehosúa ben Qorjá decía: Maravillosa es la circuncisión, ya que no le fue aplazada a Moisés, el justo, ni siquiera una hora. R. Nehemías decía: Maravillosa es la circuncisión que puede desplazar el precepto relativo a la lepra. Rabí decía: Maravillosa es la circuncisión, ya que nuestro padre Abraham, a pesar de que cumplió todos los preceptos, no fue llamado perfecto hasta que no se circuncidó, ya que está escrito: Camina delante de mí y sé perfecto. Todavía otro dicho: Maravillosa es la circuncisión, ya que si ella no existiera, Dios, bendito sea, no habría creado el mundo, como está escrito: Así dice el Señor, si no existiere mi alianza día y noche, no habría dispuesto las leyes del cielo y de la tierra”. Cita tomada de Carlos del Valle, La Misná, 2da. Ed. (Salamanca: Sígueme, 2011), 393. Énfasis del autor.

[48] m. Ned 3:11 también dice: “R. Elazar ben Azarías dice: Despreciable es el prepucio, ya que con él los impíos encuentran refugio, como está escrito: Porque todas las naciones son incircuncisas”. Ibíd. Énfasis del autor.

[49] Filón, en Leyes Especiales 1.1-2, menciona: “Comenzaré con aquello que es objeto de ridículo entre muchas personas… La práctica que es así ridiculizada, la circuncisión de los órganos genitales…”. Cita tomada y traducida de F. H. Colson, Philo: Volume VII, Loeb Classical Library (Massachusetts: Harvard University Press, 1998), 101. Josefo menciona que Apión también se burlaba de la circuncisión (Contra Apión 2.137-8). 

[50] John M. G. Barclay, Jews in the Mediterranean Diaspora: From Alexander to Trajan (323 BCE – 117 CE) (Edinburgh: T&T Clark, 1996), 438-439.

[51] Sanders, Judaism, 17.

[52]. Vea Josh Law, “Masculinity and Reverse Circumcision in Hellenistic Judaism”, Journal of Theta Alpha Kappa 42 (2018): 50-63.

[53] Vea Andrew T. Lincoln, Ephesians, WBC 42 (Grand Rapids: Thomas Nelson, 1990), 141.

[54] m. Ab 1:1 dice: “Moisés recibió la Torá en el Sinaí y la transmitió a Josué, Josué a los ancianos, los ancianos a los profetas, los profetas la transmitieron a los hombres de la Gran Asamblea. Estos decían tres cosas: sed cautos en el juicio, haced muchos discípulos, poned una valla en torno a la Torá”. Cita tomada de del Valle, Misná, 627.

[55] Cita tomada y traducida de Benjamin G. Wright III, The Letter of Aristeas: ‘Aristeas to Philocrates’ or ‘On the Translation of the Law of the Jews’,CEJL (Berlin: De Gruyter, 2015), 257.

[56] Cita tomada y traducida de Ibíd., 267.

[57] Josefo, Guerras de los Judíos 5.193-194; 6.124-126. m.Kel 1:8 añade: “Mayor santidad tiene la zona dentro de los muros, porque en ella se pueden comer los sacrificios de santidad menor y el segundo diezmo. La montaña del Templo tiene todavía mayor santidad, ya que no pueden entrar en ello los hombres o mujeres que padecen flujo, ni las menstruantes ni las parturientas. La empalizada es todavía más santa, ya que no pueden entrar en ella los gentiles y los que se han contaminado con impureza de cadáver”. Cita tomada de del Valle, Misná, 843.

[58] Vea Stephen R. Llewelyn y Dionysia van Beek, “Reading the Temple Warning as a Greek Visitor”, JSJ 42 (2011): 2-3.

[59] Cita tomada y traducida de Peretz Segal, “The Penalty of the Warning Inscription from the Temple of Jerusalem”, Israel Exploration Journal 39 (1989), 79.

[60] Ibíd., 82-84.

[61] Vea Craig S. Keener, “One Temple in Christ (Ephesians 2:11-12; Acts 21:27-29; Mark 11:17; John 4:20-24)” AJPS 12 (2009), 77-79. Vea también Clinton E. Arnold, Ephesians, ZECNT (Grand Rapids: Zondervan, 2010), 160.

[62] Yee, Jews, Gentiles, and Ethnic Reconciliation, 150.

[63] Ejemplo de esta enemistad se puede encontrar en el quinto libro de las Historias de Tácito. Él presenta un punto de vista romano común de quienes serán y que hacían los judíos. Esta presentación no es muy positiva: “Esto fue causa de que se engrandeciese el estado y pueblo Judaico y también el ser de suyo obstinados en la fe que dan, y prontos a la misericordia y caritativos entre sí; puesto que aborrecen a todos los que no son de su gente, como a enemigos mortales. Diferenciarse de los demás hombres en la forma del comer y dormir: y siendo gente muy dada al vicio, se abstienen de mujeres extranjeras, supuesto que entre ellos no hay cosa ilícita. Instituyeron el circuncidarse, para ser conocidos por esta diversidad: los que se pasan a sus costumbres hacen lo mismo. A estos la primera cosa que se les enseña y persuade es el menosprecio de los dioses, el despojarse del afecto de sus patrias y el no hacer caso de padres, de hijos, ni de hermanos… Tiene por profanos y excomulgados a los que forman y pintan a los dioses en figura humana en materias mortales”. Cita tomada de la traducción de Cayo Cornelio Tácito, Historias, trad. Don Carlos Colma,Biblioteca Historia de Roma (Madrid: Imprenta Real, 1994), 461-463.

[64] Vea Victor Techerikover, Hellenistic Civilization and the Jews, trad. S. Applebaum (Philadelphia: Jewish Publication Society of America, 1959), 296-332. Vea también Emilio Gabba, “The Growth of Anti-Judaism or the Greek Attitude Towards Jews”, en The Cambridge History of Judaism, Vol. 2, ed. W. D. Davies y Louis Finkelstein (Cambridge: Cambridge University Press, 1990), 614-656.

[65] Bazalel Bar-Kochva, The Image of the Jews in Greek Literature: The Hellenistic Period, (Berkeley: University of California Press, 2010), 469-470.

[66] Julio de Santa Ana, Ecumenismo y Liberación, 63.

[67] Ángel Rodríguez Jauth, Leticia Marín de Magallanes y María E. Leone de Quintana, “El Machismo en el Imaginario Social”, Revista Latinoamericana de Psicología 25 (1993): 276.

[68] Ibíd., 277.

[69] INEGI, “Estadísticas a Propósito del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer (25 de noviembre)”, Comunicado de Prensa 592/19, 21 de noviembre de 2019, https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/aproposito/2019/Violencia2019_Nal.pdf , 1.

[70] Ibíd.

[71] David E. Garland, 1 Corinthians, Baker Exegetical Commentary on the New Testament (Grand Rapids: Baker Academic, 2003), 668. Se puede encontrar el contrato entero en http://www.stoa.org/diotima/anthology/wlgr/wlgr-greeklegal101.shtml.

[72]  Craig S. Keener, “Marriage”, en Dictionary of New Testament Background, ed. Craig A. Evans y Stanley E. Porter (Downers Grove, InterVarsity Press, 2000), 688.

[73] David A. deSilva, Honor, Patronage, Kinship & Purity: Unlocking New Testament Culture (Downers Grove: IVP Academic, 2000), 180-188.

[74] Terrence Paige, “The Social Matrix of Women’s Speech at Corinth: The Context and Meaning of the Command to Silence in 1 Corinthians 14:33b-36”, BBR 12 (2002): 225-237.

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