Jesús y el Templo en Mateo 21:12-17

Mateo 21:12-17 presenta las primeras acciones de Jesús en Jerusalén. El evangelista narra la llegada de Jesús al Templo de Jerusalén, la interacción con negociantes y cambistas que trabajaban allí, la condenación del templo como “cueva de revolucionarios”, la sanación de ciegos y cojos, y la interacción de Jesús con niños y la élite social. Este post presentará elementos relevantes al estudio sociohistórico y cultural del pasaje. Se analizará el lugar, los grupos de personas y las interacciones que juegan un rol importante para el entendimiento más completo del pasaje. En segundo lugar, el post expondrá ejemplos de la iglesia contemporánea y cómo es que esta ha fallado en cumplir con las enseñanzas de Jesús en el pasaje estudiado anteriormente. La meta del ensayo es responder a la pregunta ¿Qué es lo que Jesús le enseña a la iglesia del día de hoy con respecto a su involucramiento en la sociedad?  

Elementos sociohistóricos y culturales

Templo

Mateo presenta la visita de Jesús al templo como un suceso que ocurrió inmediatamente después de su entrada a la ciudad. El templo era el edificio más importante de la ciudad. Este era el templo que había comenzado su (re)construcción entre los años 20-19 a.C. bajo el mandato de Herodes el grande.[1] Josefo menciona que Herodes no escatimó nada en los gastos ni en lujos de la construcción.[2] Aunque no es posible determinar las medidas exactas del edificio,[3] se considera que el Templo de Jerusalén era el complejo más grande de su tipo de la época.[4]

Sin embargo, la importancia del templo no se derivaba de su apariencia sino de lo que este representaba para la sociedad judía. El templo era considerado como el lugar donde la presencia de YHWH se manifestaba concretamente, el lugar específico donde el sistema sacrificial ocurría, y el centro de la actividad política y económica de la ciudad.[5] El templo, por lo tanto, abarcaba todas las áreas de la vida cotidiana de la comunidad. Cuando Jesús se acercó al templo, él probablemente tenía en mente la importancia de este lugar para todos los que lo acompañaban y observaban.

Compradores, vendedores y cambistas

El pasaje menciona que Jesús comenzó a echar a los que compraban y los que vendían y que volcó los puestos de los cambistas y los vendedores de palomas. Este suceso probablemente ocurrió en el área comúnmente identificada como la corte de los gentiles.[6] Sin embargo, esta designación es moderna. Lo que se conoce hoy como la corte de los gentiles era simplemente el área del templo no restringida para los gentiles.[7] Para el tiempo en que se decidió mover algunos de los negocios del Monte de los Olivos al templo, aproximadamente en el año 30 d.C., este espacio no restringido a las personas “no santas” era el más adecuado.[8]

La acción de expulsión de Jesús se enfocó en los compradores, vendedores y en los cambistas del templo. Un elemento para resaltar es que estos tres grupos de negociantes eran indispensables para el funcionamiento del templo, en especial para el sistema sacrificial del templo. Los compradores incluían a los trabajadores del templo que compraban suministros para el templo y a mercaderes que compraban al templo artículos valiosos que le habían sido donados.[9] Los vendedores incluían, por lo tanto, al templo que vendía los artículos donados y a los proveedores de las necesidades del templo. Sin embargo, el grupo de vendedores consistía principalmente de aquellos que vendían lo necesario para los sacrificios diarios en el templo. Estos vendedores proveían dos comodidades para los peregrinos que llegaban al templo a sacrificar: animales sin impurezas que cumplieran con los requisitos de la ley y la comodidad de comprar el animal a unos pasos del lugar de sacrificio.[10]

El tercer grupo que sufrió el ataque de Jesús fueron los cambistas. Los cambistas, al igual que los vendedores, eran necesarios para que los visitantes y ciudadanos del pueblo pudieran participar de las actividades del templo. Los cambistas se enfocaban en hacer la conversión de las monedas romanas por monedas de plata tirias necesarias para pagar el impuesto del templo y pagar las necesidades para hacer sacrificios.[11] El cambio de moneda era necesario durante todo el año y normalmente los cambistas operaban fuera del templo. Sin embargo, una vez por año, los cambistas establecían sus mesas en el templo por una semana antes de que venciera la fecha para pagar el impuesto del templo.[12] En esta situación es en la que se encontró Jesús con los cambistas. Los cambistas sin duda obtenían ganancias por sus servicios, al igual que Templo de Jerusalén, pero estas eran mínimas y aceptadas por los judíos que entendían cómo funcionaba el negocio.[13] Tener en mente estas consideraciones pone en duda la interpretación común de que las acciones de Jesús en el templo se debían a la explotación económica de vendedores y cambistas. Estos dos grupos eran esenciales y parte importante de las actividades sociales y religiosas.

Cueva de revolucionarios

La razón del ataque de Jesús se menciona en el versículo 13. El texto menciona que la razón por la que Jesús echó y volcó las mesas de los negociantes del templo fue porque el templo, en lugar de ser una casa de oración, se estaba convirtiendo en una “cueva de revolucionarios”. Esta frase normalmente se traduce como “cueva de ladrones” (LBLA, RVR1960, NVI, TLA). Sin embargo, una mejor traducción de la palabra griega λῃστῶν debe incluir el sentido que tenía al referirse a personas que mataban y destruían en actividades de saqueo.[14] La palabra incluso tenía connotaciones que identificaban a revolucionarios, aquellos que actuaban con violencia en contra del gobierno.[15] La razón, por lo tanto, del ataque de Jesús no se debía a la explotación económica por parte de los vendedores hacia el resto de los judíos. La razón se debía a que el templo de Jerusalén se estaba convirtiendo en el lugar que, en lugar de promover la oración para todas las naciones (cf. Mr 11:17), se agrupaban las ideas nacionalistas en contra del gobierno gentil; el gobierno “impuro, el gobierno no judío”. El lugar que se suponía que promoviera la expansión de la gloria de Dios sobre toda la faz de la tierra ahora se convertía en el lugar donde la élite judía demostraba su desprecio por los gentiles al reservarles como lugar de oración un mercado sucio, ruidoso e insignificante. Los gentiles eran tratados despectivamente en este templo magnificente. 

Ciegos y cojos

Jesús no sólo protestó en contra del desprecio de la élite judía, sino que después ejemplificó lo que el templo que tenía que hacer. Jesús ejemplificó cómo es que el templo debía de actuar y lo hizo al interactuar con otro grupo de personas al que probablemente ni siquiera se le permitía el acceso a la corte de los gentiles. El pasaje menciona que ciegos y cojos se acercaron al templo donde estaba Jesús y él los sanó. Que estos dos grupos de personas se acercaran al templo es significativo ya que en la cultura judía era común rechazar a estos dos grupos de personas. Lev 21:16-23 menciona que no podían ejercer el sacerdocio y en 2 S 5:8 se menciona que David les prohibió la entrada al palacio.

Varios textos de Qumrán también excluyen a los ciegos y cojos. En 11QTa 45:12-14 se les restringe la entrada de la ciudad santa por la eternidad ya que son motivo de contaminación a la ciudad (cf. Mal 1:7-8). 1QSa 2:3-10 les prohíbe la entrada a la asamblea de hombres de renombre ya que los ángeles de santidad estarán presentes. 1QM 7:4-5 no les permite participar en la guerra escatológica.[16] Que la cultura en general considerara impropio que los ciegos y cojos entraran al templo no sería sorprendente.[17] Y que Jesús los recibiera en el templo para sanarlos seria contra cultural. Es justificable, por lo tanto, pensar que, al ver que Jesús protestaba en contra del desprecio nacionalista hacia los gentiles “no puros, no judíos”, los ciegos y cojos tomaran la iniciativa de acercarse ellos mismos al templo y recibir el trato misericordioso de Jesús. Jesús estaba manifestando con sus acciones que el templo era el lugar donde se debía de abrir las puertas a todas las personas, en especial a los rechazados por la comunidad. 

Niños, jefes de los sacerdotes y maestros de la ley

Un nuevo grupo de personas es introducido en el relato. Este grupo estaba compuesto por jefes de los sacerdotes y maestros de la ley. El grupo quizá representaba una delegación del Sanedrín que llegó al lugar para presenciar las acciones dramáticas de Jesús.[18] El texto menciona que ellos vieron las maravillas que Jesús hacía. Y aunque quizá no oyeron las palabras de Jesús, probablemente fueron informados de lo que había sucedió antes de las sanidades. En frente de ellos tenían al famoso profeta Jesús y estaban contemplando sus acciones. Sin embargo, su enfoque se centró en las acciones de otro grupo de despreciados sociales, los niños que gritaban alrededor. En la cultura judía, los niños eran considerados un grupo marginal en Israel.[19] Ellos carecían de estatus en la comunidad y se solían equiparar a esclavos.[20] En el pensamiento greco-romano los niños eran considerados como adultos imperfectos sin autocontrol y con falta de razón.[21] En este mismo evangelio, el término niño ya se había empleado como insulto (Mt 11:16-17).[22] Y en el 11:25 los niños son presentados como lo opuesto a los sabios e inteligentes. Que la élite judía tomara tan enserio las palabras de los niños, quienes probablemente estaban repitiendo las palabras que la multitud había proclamado unos instantes antes (21:9),[23] es digno de ser resaltado. Añadido a esto, el pasaje menciona que la élite judía, los maestros de la ley y los jefes de la ley, se indignaron por las repeticiones de niños que no tenían autocontrol ni razonamiento.

Un segundo aspecto para resaltar en el relato de los jefes y maestros interactuando con Jesús es el desafío de honor entre ellos.[24] Los niños, al declarar que Jesús es “El Hijo de David”, un título con connotaciones de monarquía, están resaltando el honor de Jesús en la comunidad judía. Esto se podría considerar un desafío positivo al honor de Jesús por parte de los niños, el cual ponía a Jesús en un compromiso de responder de la manera adecuada.[25] En consideración a las palabras de los niños y en respuesta a ellas, los representantes del Sanhedrín también desafían el honor de Jesús, pero lo hacen de manera negativa a través del uso de una pregunta hostil e indignada, “¿Oyes lo que dicen?”[26] Ambos, el elogio y la pregunta hostil, demandaban una respuesta por parte de Jesús. Por una parte, Jesús responde que sí había escuchado a los niños y después ataca a sus oponentes con otra pregunta insultante, “¿Nunca han leído?” (cf. 12:3; 19:4; 21:42).[27] Esta pregunta es insultante ya que Jesús la dirige a los maestros de la ley y a los jefes de sacerdotes, las personas que se suponía que sabían más de las Escrituras que cualquier otro. La Escritura que Jesús cita resalta el honor de los niños como los que alabarían de manera perfecta. Jesús, por lo tanto, está menospreciando el honor de los líderes y poniéndolo por debajo del de los niños. Esto no es algo que Jesús buscó, los maestros y jefes, al tomar en serio las palabras de los niños y considerarlas lo suficientemente importantes como para retarlas, se bajaron al mismo estatus social de ellos ya que los enfrentamientos de honor solo sucedían entre individuos socialmente iguales.[28] Que Jesús elogiara a los niños no es algo fuera de lo común. Mateo ya había narrado otros elogios en 18:2-6 y 19:13-14.

Salida de la ciudad

El pasaje termina mencionando que Jesús salió de la ciudad para dormir en Betania. Lo importante para mencionar de esta salida de la ciudad es el hecho de que las acciones dramáticas de Jesús en el templo no fueron causa de arresto o intervención por parte de las autoridades. En otras ocasiones tanto tropas romanas como judías intervinieron cuando se presentaron disturbios en el templo.[29] En esta ocasión solo aparecieron los jefes de los sacerdotes y maestros de la ley para ver lo que sucedía. Sin embargo, como se mencionó arriba, ellos no hicieron reclamos de lo que Jesús hizo o dijo. Su queja se enfocó en lo que Jesús permitió que los niños dijeran. Jesús pudo salir a Betania a pasar la noche y regresar a la ciudad el siguiente día sin complicación (21:18).

Conclusiones del pasaje

La primera observación para hacer es que, al entrar al Templo de Jerusalén, Jesús interactuó con varias áreas de la sociedad judía. Estas áreas incluyeron el área económica (al echar a los negociantes y cambistas), el área religiosa (al detener la venta de animales de sacrificio, interactuar con los jefes de los sacerdotes y protestar que el templo ya no era casa de oración) y tres niveles sociales (negociantes, élite, marginados). Sus acciones por lo tanto no se enfocaron en un solo grupo de personas o un aspecto de la vida en específico. Jesús sabía que sus acciones afectarían a todo y a todos.

La segunda observación es que Jesús en tres ocasiones defendió la dignidad de los despreciados y marginados. Defendió la dignidad de los gentiles a los que se les había relegado un mercado como zona de oración. Defendió la dignidad de los ciegos y cojos. Defendió la dignidad de los niños. Con esto, Jesús enseñaba, a través de acciones simbólicas, que la misión del templo no era la exclusión sino la inclusión de todos. El propósito del templo no era la revolución y la expulsión de los gentiles sino la inclusión de los gentiles en el pueblo de Dios. Tristemente el templo después sería destruido precisamente por su involucramiento en una fallida revolución contra Roma. El propósito del templo no era la pureza extrema y la expulsión de todo aquel que pudiera amenazar la santidad de sus paredes. Tristemente al templo no entraban los más necesitados como los cojos y ciegos. Y finalmente, el propósito del templo no era el desprecio de la adoración de los indefensos. Tristemente en el templo solo aceptaba a los que pudieran exaltar el honor de sus autoridades.

El mensaje principal de este pasaje es que el templo juega un rol importante en la sociedad y que este rol debe de cumplirse de manera responsable. La élite judía en ese momento no lo entendió y se enfocó en desprestigiar, despreciar y atacar a todos los que no cumplieran con sus estándares de nacionalismo, pureza y honor. Jesús vino a protestar y enfatizar que lo que el templo debe buscar es la inclusión de todas las personas, la misericordia a los necesitados y el amor a los marginados.

La iglesia contemporánea y el mal involucramiento social

Jesús retó el desprecio de los marginados sociales. El movimiento de Jesús eventualmente aceptó a los gentiles como iguales, se dedicó a sanar a los enfermos y se caracterizó por rescatar a los niños abandonados en los basureros. Desgraciadamente, el movimiento cristiano también ha caído en la trampa en la que la élite judía se encontraba en el primer siglo. El movimiento cristiano también se ha caracterizado por la exclusión, el desprecio y la marginalización. En esta sección mencionaremos dos ejemplos relativamente recientes de estas acciones incorrectas.

Adolf Schlatter

Durante el Tercer Reich, el cristianismo enfrentó una decisión importante: sucumbir ante el antisemitismo promovido por el gobierno o defender los principios cristianos de inclusión, misericordia y amor. Aunque muchos decidieron seguir los principios cristianos, la gran mayoría optó por defender las posturas del gobierno social nacionalista. En esta sección se analizará la influencia de uno de los teólogos más influyentes a principios del Tercer Reich que probablemente contribuyó a la aceptación de la propaganda nazi: Adolf Schlatter.[30]

La importancia de Adolf Schlatter proviene principalmente de su rol como profesor de teología en la prestigiosa universidad de Tubinga; lugar donde su reputación como defensor del cristianismo conservador creció importantemente.[31] Teólogos y biblistas de renombre lo escucharon enseñar, entre los que se encontraron Karl Barth, Dietrich Bonhoeffer, Rudolf Bultmann, Ernst Käsemann, Paul Tillich y Martin Heidegger.[32] El mismo Ernst Käsemann después comentaría que “miles se sentaron a los pies de este gran maestro, al menos dos generaciones de pastores de Wüttemberg fueron entrenados por él, la influencia de sus escritos y conferencias irradiaron a lo largo y ancho del territorio entero del cristianismo alemán”.[33] Recientemente, teólogos evangélicos influyentes, como Andreas J. Köstenberger y Robert W. Yarbrough, también han buscado propagar las enseñanzas de Schlatter ya que estas se alinean con sus acercamientos conservadores al texto bíblico.[34] No hay duda de que varios teólogos y profesores han encontrado gran valor en las enseñanzas de Schlatter.

Por otro lado, un aspecto más llamativo de los trabajos de Schlatter ha sido tema de discusión, su innegable antisemitismo. Este antisemitismo no se basó en elementos raciales, ya que Schlatter llegó a criticar la denigración de otras razas como la manifestación abierta de la enemistad hacia Dios.[35] El antisemitismo de Schlatter estaba basado en cuestiones culturales, sociales, morales y teológicas. Él se caracterizó por considerar al judaísmo como el “veneno asesino del alma” que influenciaba a la sociedad alemana con egocentrismo,[36] acusó a la mentalidad judía de ser la que corrompía a la comunidad con su egoísmo e individualismo,[37] y culpó a la influencia judía en la sociedad por la decadencia de la piedad cristiana en Alemania.[38] Schlatter llegó al punto de ver influencia judía en muchas prácticas Nazis, incluyendo el racismo.[39] A los ojos de Schlatter aún los Nazis eran instrumentos de los degenerados judíos.[40]

Sin embargo, el elemento más relevante para este ensayo fue su posición en favor del Párrafo Ario que expulsaba a los cristianos judíos de las iglesias. El famosamente dijo que, “en esta hora es más importante mantener comunidad con nuestros camaradas alemanes que con los cristianos judíos”.[41] Este es un elemento importante ya que fue aquí donde Schlatter sacrificó unidad confesional por unidad nacional;[42] Eventualmente él llegó a concluir que toda confesión que no identificara al verdadero cristianismo en una concreta relación con la gente alemana debía ser rechazado.[43]

Aunque Schlatter en muchas ocasiones mantuvo estar en contra del racismo Nazi, su énfasis en la degeneración moral y religiosa de los judíos fue lo que después se convirtió en el centro de la propaganda Nazi.[44] Se puede concluir, por lo tanto, que Schlatter fue un propagador importante de las percepciones negativas y denigrantes de parte de los alemanes hacia los judíos que eventualmente culminaron en el holocausto.[45] Al optar por defender la cultura, teología y sociedad alemana, Schlatter olvidó mostrar los principios que tanto buscaba defender. Sus ataques a la comunidad judía llegaron a tener una enorme influencia en las terribles acciones de la sociedad alemana. El pietista más importante de la época influyó en una de las sociedades más impías de los últimos tiempos. El mayor pietista y cristiano conservador de la época olvidó defender la inclusión, la misericordia y el amor hacia el grupo de personas que ha sufrido uno de los desprecios más crueles de la historia.

Cerca de casa

Desgraciadamente los ataques a grupos específicos por parte de iglesias cristianas han continuado a través de la historia. En esta sección se discutirá un ejemplo más cercano a los hogares latinoamericanos: el desprecio de las comunidades latinas en la frontera de los Estados Unidos.

Este desprecio se puede remontar a un par de siglos atrás con los enfrentamientos entre Estados Unidos de América y el país vecino latinoamericano más cercano, México. Desde años antes de que comenzara la guerra de 1846 entre los dos países, el pueblo mexicano ya notaba elementos racistas por parte del pueblo estadounidense blanco que veía expresados en su trato brutal e inhumano hacia los pueblos indígenas de Norte América y hacia los esclavos de raza negra. El pueblo mexicano temía que, si rendía el territorio de Texas, los mexicanos sufrirían el mismo tipo de racismo. Este temor no era injustificado ya que reportes de racismo estadounidense en contra de mexicanos comenzaron a surgir rápidamente. [46]

Un ejemplo aislado de este desprecio étnico se puede observar en los linchamientos de personas de ascendencia mexicana en el área de la frontera. Se estima que al menos 597 mexicanos fueron linchados por parte de turbas estadounidenses entre los años 1848 y 1928; la mayoría de estos linchamientos fueron por motivos racistas.[47] Este tipo de actos de violencia racial en contra de personas de ascendencia mexicana han continuado a través de los años con reportes de linchamientos donde incluso la frase “white power” (“poder blanco”) ha sido proclamada.[48] Hace poco menos de un año, el 3 de agosto de 2019, Patrick Crusius, influenciado por propaganda supremacista blanca, entró en un Walmart de El Paso, Texas y asesinó a 22 personas a balazos. La meta de este joven, como lo confesó a las autoridades, era “matar tantos mexicanos como fuera posible”.[49]

El desprecio étnico por parte de los ciertos grupos de estadounidenses blancos hacia el pueblo mexicano no se detiene con actos de violencia. Este desprecio se nota más en los discursos de odio en contra de los mexicanos. Muchas son las instancias en las que estos discursos han salido. Este ensayo se enfocará en uno en especial: el discurso de lanzamiento de campaña presidencial de Donald Trump. Casi al principio de este discurso Trump arremetió contra los mexicanos de la siguiente manera:

¿Cuándo vencemos a México en la frontera? Ellos se están riendo de nosotros, de nuestra estupidez. Y ahora nos están venciendo económicamente. Ellos no son nuestros amigos, créanme. Ellos nos están matando económicamente.

Los E.U. se han convertido en el vertedero de los problemas de todos los demás.

(APLAUSOS)

Gracias. Es verdad y estos son lo mejor de lo mejor. Cuando México manda a su gente, ellos no mandan a lo mejor. Ellos no te mandan a ti. Ellos no te mandan a ti. Ellos mandan personas que tienen muchos problemas y que traen sus problemas con nosotros. Ellos traen drogas. Ellos traen crimen. Ellos son violadores. Y algunos, asumo, son buenas personas.[50]

Casi al finalizar su discurso, Trump volvió a mencionar a México diciendo:

Yo construiría un gran muro y nadie construye muros mejor que yo, créanme. Y yo los construiría muy baratos. Y construiré un gran, gran muro en la frontera sur. Y haré que México pague por ese muro.[51]

Es necesario recalcar que en este discurso Trump no hace referencia a todos los mexicanos sino solo a los que son enviados a los Estados Unidos. La única ocasión en que Trump se dirige a todos los mexicanos es cuando los identifica como “no son nuestros amigos” y “haré que México pague”. Sin embargo, aun las generalizaciones de que todos los mexicanos que son enviados a los Estados Unidos son personas con problemas que traen drogas y son violadores influyen mucho en la perpetuación del prejuicio social y contribuyen a una mayor generalización que incluye a todos los mexicanos.[52]

Estos comentarios fueron bastante controversiales. Sin embargo, Donald Trump, con su eslogan de campaña “Haz a América grande otra vez”, terminó siendo electo presidente de los Estados Unidos. El famoso muro no se ha construido debido a que no ha recibido apoyo del Congreso. El apoyo de la sociedad americana tampoco es muy grande fuera de los círculos republicanos y blancos.[53]

Sin embargo, Trump sí ha recibido apoyo de un sector significativo de la población estadounidense, incluyendo a prominentes líderes evangélicos que han salido a defender su propuesta. Entre estos se encuentra el famoso pastor, Robert Jeffress, de la Primera Iglesia Bautista en Dallas. Cuando se acusó que la propuesta de Trump era inmoral, el pastor Jeffress contraargumentó:

La Biblia dice que el Cielo mismo tendrá un muro alrededor. No a todos se les permitirá entrar. Así que, si los muros son inmorales, entonces Dios es inmoral. No hay nada inmoral acerca de un muro… Lo que es ciertamente inmoral es que los Demócratas apoyen a las ciudades santuario que son nada, pero puertos de anarquía.[54]

Jeffress llega a las mismas conclusiones que Trump. El muro es necesario para separar a los inmigrantes ya que estos inmigrantes, que en el pensamiento de Jeffress llegan a las ciudades santuario, son fuente de anarquía en el país. Jeffress también hace una generalización de que todas las ciudades santuario son un peligro para la seguridad del país.

Otro líder evangélico que recientemente salió en defensa de las acciones de Trump en la frontera con México es James Dobson, quien fuera presidente de la organización Enfoque a la Familia. En su boletín informativo de Julio de 2019, Dobson reportó su visita a la frontera en McAllen, Texas. El reporta la situación como una “tragedia humana” y describe las situaciones inhumanas en las que las personas que llegan a estas centros de inmigración: niños sin padres, mujeres violadas, gripe, piojos, sarna, otras enfermedades, falta de camas, falta de artículos de limpieza personal. Sin embargo, Dobson, a pesar de ser un líder evangélico, no quiere que estas personas sean responsabilidad de los Estados Unidos. Él así lo dice:

Déjenme decirles cómo es que estas personas llegan a ser nuestra responsabilidad. Ellos son los peldaños más bajos de muchas sociedades… Un número no conocido de estos hombres son criminales endurecidos y transportadores de drogas y son difíciles de identificar… La situación que he descrito es la razón por la que el muro del presidente Donald Trump es urgentemente necesario. [55]

Y termina su boletín informativo con el siguiente párrafo:

Lo que les he dicho es solo un vislumbrar de lo que está ocurriendo en la frontera de la nación. No sé qué es lo que tomará para cambiar las circunstancias. Yo solo puedo reportar que, sin una revisión de la ley y de la asignación de recursos, millones de inmigrantes ilegales de alrededor del mundo continuarán inundando esta gran tierra. Muchos de ellos no tienen habilidades comercializables. Ellos son analfabetas y enfermos. Algunos son criminales violentos. Sus números pronto abrumarán la cultura como la conocemos y podrían llevar a la nación a la bancarrota.[56]

Dobson, aunque admite que no solo los mexicanos son los inmigrantes ilegales, también revela el celo nacionalista de Trump y Jeffress. Él ve a estos inmigrantes necesitados, no como una oportunidad para mostrar el amor de Cristo, sino como una amenaza a la cultura de la nación. Ellos cambiarán la manera en que se vive en el país y esto es algo que no se puede permitir en su opinión.

Jeffress y Dobson probablemente asegurarían que no son racistas, que ellos aman a todos los seres humanos ya que han sido creados a la imagen de Dios. Al ser líderes evangélicos incluso abogarían por que la iglesia debe buscar compartir el evangelio con los inmigrantes ilegales para que, en buena terminología evangélica, ellos acepten a Jesús en su corazón. Sin embargo, tanto Jeffress como Dobson comenten errores parecidos a los de Schlatter. Ellos han asegurado que los inmigrantes ilegales, especialmente los latinoamericanos, son contaminantes de la cultura estadounidense. Probablemente Jeffress y Dobson no saldrán nunca a linchar mexicanos o a causar tiroteos en centros comerciales pero sus palabras tienen el poder de resonar en toda una sociedad en contra de un grupo étnico en particular. En lugar de mostrar inclusión, misericordia y amor, la élite judía, Schlatter, Jeffress y Dobson se están enfocando en un nacionalismo excluyente de todo lo despreciable para su “perfecta” sociedad.

Conclusiones generales

Las acciones y enseñanzas que surgen desde el templo siempre tendrán impacto social. La sociedad siempre considerará que lo que se enseña desde los templos es avalado por Dios mismo. Esto fue verdad en el primer siglo, en el primer tercio del siglo XX y a principios del siglo XXI. La responsabilidad de la iglesia es muy grande, sus acciones y enseñanzas siempre repercutirán para bien o para mal en la sociedad fuera de sus cuatro paredes.

Es complicado pontificar que es lo que la iglesia debe o no debe enseñar. Las enseñanzas deben estar basadas en la exposición de la palabra de Dios, pero con relevancia a los temas sociales de la actualidad. Lo que la iglesia enseñe hoy puede no ser relevante para mañana. Cada generación debe acercarse al texto bíblico con una perspectiva fresca para poder impactar en la sociedad presente. Sin embargo, las acciones de Jesús en el templo pueden proveer una pauta de lo que la iglesia siempre debe enseñar y hacer. La iglesia debe buscar denunciar la acciones de la sociedad cuando vea que esta está olvidando los principios cristianos más elementales: la inclusión, la misericordia y el amor. De la misma manera, la iglesia debe buscar mostrar estos valores en su interacción con los grupos más despreciados, desechados y marginados.


NOTAS

[1] D. M. Gurtner y N. Perrin, “Temple”, en Dictionary of Jesus and the Gospels, 2a ed., ed. Joel B. Green, Jeannine K. Brown y Nicholas Perrin (Downers Grove: InterVasity, 2013), 940.

[2] GJ 1.401. cf. GJ 5.222-223, que resalta entre las muchas descripciones del templo por parte de Josefo por su mención a que “la parte exterior no carecía de nada de lo que causa impresión al espíritu y a los ojos, pues estaba recubierta por todos los lados por gruesas placas de oro y así, cuando salían los primeros rayos del sol, producía un resplandor muy brillante y a los que se esforzaban por mirarlo les obligaba a volver sus ojos, como si fueran rayos solares. Desde lejos, a los extranjeros se acercaban allí les parecía que era un monte cubierto de nieve, ya que el mármol era muy blanco en las zonas que no estaban revestidas de oro”. Cita tomada de la traducción por Jesús M. Nieto Ibáñez, La Guerra de los Judíos Libros IV-VII, Biblioteca Clásica Gredos 247 (Titivillus, epublibre), 138.

[3] Vea Joshua Schwartz y Yehoshua Peleg, “Notes on the Virtual Reconstruction of the Herodian Period Temple and Courtyards”, en The Temple of Jerusalem: From Moses to the Messiah¸ ed. Steven Fine Brill Reference Library of Judaism 29 (Leiden: Brill, 2011), 69-89.

[4] Carol Meyers,“Temple, Jerusalem”, en The Anchor Bible Dictionary: Si- Z, ed. David Noel Freedman (New York: Doubleday, 1992), 6:365.

[5] N. T. Wright, Jesus and the Victory of God, Christian Origins and the Question of God 2 (London: SPCK, 1996),406-7. También Meyers, “Temple”, 350-369. Con respecto al banco del templo vea Neill Q. Hamilton, “Temple Cleansing and Temple Bank”, JBL 83 (1964): 365-372. 

[6] Donald A. Hagner, Matthew 14-28, WBC 33B (Dallas: Word Books, 1995), 600.

[7] Marcus J. Borg, Conflict, Holiness, and Politics in the Teachings of Jesus (London: Continuum, 1998),187. R. T. France incluso menciona que la mayoría de las personas que hacían uso de esta área eran probablemente judíos. The Gospel of Matthew, NICNT (Grand Rapids: Eerdmans, 2007), 787.

[8] Victor Eppstein, “The Historicity of the Gospel Account of the Cleansing of the Temple”, ZNW 55 (1964): 55.

[9] m. Sheq 5:6. Richard Bauckham, “Jesus’ Demonstration in the Temple”, en Law and Religion: Essays on the Place of the Law in Israel and Early Christianity¸ ed. Barnabas Lindars (Cambridge: James Clarke, 1988), 78.

[10] E. P. Sanders, Jesus and Judaism (Southampton: SCM, 1985),64-65.

[11] Hagner, Matthew, 600.

[12] Craig S. Keener, A Commentary on the Gospel of Matthew (Grand Rapids: William B. Eerdmans, 1999), 496.El reporte de la m. Sheq 1.3 dice, “El 15 del mismo mes se colocaban las mesas [de los cambistas] en el ámbito de las provincias; en el 25 se colocaban en el Templo”. Cita tomada de la traducción de Carlos del Valle en La Misna, 2a. ed. (Salamanca: Sígueme, 1997),319. Adición no presente en el original.

[13] Keener, Matthew, 497. Sanders, Jesus and Judaism, 64.

[14] Borg, Conflict, Holiness, and Politics, 185.

[15] Wright llega a esta conclusión basado en el uso de la palabra en los escritos de Josefo, en especial aquellos que mencionan bandidos que vivían en cuevas. JVG, 419-20. En AJ 14.415f Josefo menciona que, “Luego, informado que había ladrones que se escondían en las cuevas de los alrededores, envió a un destacamento de caballería y tres cohortes de infantería, para poner fin a sus depredaciones”. Cita tomada de Flavio Josefo, Antigüedades de Los Judíos, ed. Alfonso Ropero Berzosa, Colección Histórica (Barcelona: Clie, 2013), 556. Cf. AJ 15.345-8, GJ 1.304-11. Wright también nota que Barrabás y los dos hombres crucificados con Jesús eran λῃσταί y concluye que “la crucifixión era el castigo reservado, no para ladrones o estafadores, sino para revolucionarios”. Ibíd. Borg enfatiza que la palabra detrás del texto hebreo citado por Jesús es פָּרִצִים, que tiene el también muestra un sentido de violencia en el acto de robo. Conflict, Holiness, and Politics, 186. Borg concluye que lo que Jesús tenía en mente era la actitud de resistencia o revolución que el Templo de Jerusalén tenía en contra de Roma. Ibíd., 174.

[16] Saul M. Olyan, “The Exegetical Dimensions of Restrictions on the Blind and the Lame in Texts from Qumran”, Dead Sea Discoveries 8 (2001): 38-50.

[17] Hch 3:2 menciona a un cojo a las puertas del templo pidiendo limosna a los que entraban, pero él no entró.

[18] France, Matthew, 786.

[19] Wolfgang Stegemann, “The Contextual Ethics of Jesus”, en The Social Setting of Jesus and the Gospels, ed. Wolfgang Stegemann, Bruce J. Malina y Gerd Theissen (Minneapolis: Fortress, 2002), 46-47.

[20] Bruce J. Malina y Richard L. Rohrbaugh, Los Evangelios Sinópticos y la Cultura Mediterránea del Siglo I: Comentario desde las Ciencias Sociales (Navarra: Verbo Divino, 2010), 367.

[21] C. Reeder, “Child, Children”, en Dictionary of Jesus and the Gospels, 2a ed., ed. Joel B. Green, Jeannine K. Brown y Nicholas Perrin (Downers Grove: InterVasity, 2013), 111.

[22] Malina y Rohrbaugh, Los Evangelios Sinópticos y Cultura Mediterránea del Siglo I, 367.

[23] France, Matthew, 789.

[24] Malina y Rohrbaugh, Los Evangelios Sinópticos y Cultura Mediterránea del Siglo I, 107-108.

[25] Jerome H. Neyrey, Honor y Vergüenza: Lectura Cultural del Evangelio de Mateo (Salamanca: Sígueme, 2005),76.

[26] Ibid.

[27] Malina y Rohrbaugh, Los Evangelios Sinópticos y Cultura Mediterránea del Siglo I, 107-108.

[28] Bruce J. Malina, The New Testament World: Insights from Cultural Anthropology (Louisville: Westminster/John Knox, 1993), 35.

[29] Lc 13:1-3; Hch 4:1-4; 21:30-36. Wright nota el incidente narrado por Josefo en GJ 2.223-7 donde se menciona que los soldados romanos siempre vigilaban el Templo durante las fiestas para evitar rebeliones. En esta ocasión un soldado romano al mostrar las sentaderas a los judíos causó el enfurecimiento de la multitud. Algunos jóvenes lanzaron piedras a los soldados y Cumano al temer que estallara una revuelta mando más soldados al Templo. Cuando las tropas entraron al templo, los judíos temieron y escaparon. Josefo cuenta que la gente tuvo tanto miedo que se amontonaron con violencia en las salidas. Más de treinta mil judíos murieron aplastados y pisoteados. Wright, JVG, 424.

[30] Se ha elegido a este profesor por su pertenencia a la iglesia protestante y por el respeto que ha ganado en el movimiento evangelio contemporáneo. Para breves ejemplos del involucramiento del cristianismo en el Tercer Reich, incluyendo a la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Ortodoxa, vea Antisemitism, Christian Ambivalence, and the Holocaust, ed. Kevin P. Spicer (Bloomington: Indiana University Press, 2007).

[31] Susannah Heschel, The Aryan Jesus: Christian Theologians and the Bible in Nazi Germany (Princeton: Princeton University Press, 208), 180-181

[32] Roy A. Harrisville y Walter Sundberg, The Bible in Modern Culture: Baruch Spinoza to Brevard Childs, 2da. ed. (Grand Rapids: Eerdmans, 2002), 179.

[33] Traducido de Ernst Käsemann, New Testament Questions of Today, trad. W. J. Montague (Philadelphia: Fortress Press, 1969), 4.

[34] Vea Andreas J. Köstenberger, “Schlatter Reception Then: HisNew Testament Theology”, SBJT 3 (1999): 40-51. Robert Yarbrough, “Schlatter Reception Now: His New Testament Theology” SBJT 3 (1999): 52-65. Robert Yarbrough, “Witness to the Gospel in Academe: Adolf Schlatter as a Teacher of the Church”, Perichoresis 4 (2006): 1-18.

[35] James E. McNutt, “Adolf Schlatter and the Jews”, German Studies Review 26 (2003): 355.

[36] Ibíd., 356.

[37] Ibíd., 357.

[38] Heschel, The Aryan Jesus: 182.

[39] Ibíd.

[40] Saul Friedländer, Nazi Germany and the Jews: Volume 1, The Years of Persecution, 1933-1939 (New York: Harper Collins, 1997), 165-166.

[41] McNutt, “Adolf Schlatter”, 358-359.

[42] James E. McNutt, “A Very Damning Truth: Walter Grundmann, Adolf Schlatter, and Susannah Heschel’s The Aryan Jesus” Harvard Theological Review 105 (2012): 289.

[43] McNutt, “Adolf Schlatter”, 359-360.

[44] Heschel, The Aryan Jesus: 183.

[45] McNutt, “Adolf Schlatter”, 366.

[46] Vea Gene M. Brack, “Mexican Opinion, American Racism, and the War of 1846”, Western Historical Quarterly 1 (1970): 161-174.

[47] Vea William D. Carrigan y Clive Webb, “The Lynching of Persons of Mexican Origin or Descent in the United States, 1948 to 1928”, Journal of Social History 37 (2003): 411-438.

[48] Nicholas Villanueva Jr. The Lynching of Mexicans in the Texas Borderlands (Albuquerque: University of New Mexico Press, 2017), 2-4. Para un ejemplo donde incluso oficiales de la policía fueron involucrados vea Emanuella Grinberg, Rosse Arce y Jacinth Planer, “3 Police Officers Among 5 People Indicted in Race-Related Beating”, 16 de diciembre de 2009, http://edition.cnn.com/2009/CRIME/12/15/hate.crime/index.html.

[49] “Tiroteo en Walmart en El Paso, Texas: Que se sabe de Patrick Crusius, el “supremacista blanco” de 21 años sospechoso del tiroteo que dejo al menos 22 muertos”, 4 de agosto de 2019, https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-49214301.

[50] Cita tomada y traducida de la transcripción del discurso encontrada en “Full Text: Donald Trump Announces a Presidential Bid”, 16 de junio de 2015, https://www.washingtonpost.com/news/post-politics/wp/2015/06/16/full-text-donald-trump-announces-a-presidential-bid/.

[51] Ibíd.

[52] Vea Jennifer M. Saul, “Racial Figleaves, the Shifting Boundaries of the Permissible and the Rise of Donald Trup”, Philosophical Topics 45 (2017): 104-106.

[53] Vea la encuesta de PRRI 2018 American Values Survey, “Partisan Polarization Dominates Trump Era”, https://www.prri.org/wp-content/uploads/2018/10/Partisan-Polarization-2018_AVS-C.pdf.

[54] Estas palabras se pueden encontrar en el video subido por el canal oficial de la Primera Iglesia Bautista de Dallas en Robert Jeffress, “Dr. Robert Jeffress: If a Border Wall is Immoral… Then God is Immoral”, entrevista 6 de enero de 2019, https://youtu.be/LOW4KKPz4v8.

[55] Este boletín puede ser accedido en https://www.drjamesdobson.org/news/commentaries/archives/2019-newsletters/july-newsletter-2019.

[56] Ibíd.

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